Carpeta de crédito

La importancia de la carpeta de crédito

Habitualmente en una PyME, tomamos a los bancos como una carga, un trabajo más. Una de esas tareas extras que no me gustan pero debo hacer. Muchas veces, la dejamos para el final. Entre todas esas “tareas extras” que nos significan los bancos, una en particular es la de llevarles y presentarles 800 papeles. Una lista interminable de documentación que nos piden, y con lo cual nos hacen la vida imposible. “No hay duda de que los bancos trabajan para la AFIP y no para sus clientes”.

Todos esos pedidos, los esconden bajo el título de “blanqueo de dinero” o “carpeta de crédito”. Solo nos hacen correr a pedir trabajo a nuestro contador (eso solo ya es un trabajo) y luego ir nosotros a presentar todo.

Esto es como lo vemos, y como lo vivimos. ¡No hay duda que es una carga!

Pero ¿hay forma de que dejé de ser una carga y una tortura?

Si, hay forma. 

La realidad es que si nos organizamos, una vez al año, con tiempo y sin apuro, deberíamos armar nuestra carpeta de crédito. A lo sumo requerirá una actualización parcial durante dicho año.

Si este trabajo lo hacemos bien, trabajando en conjunto con nuestro banco, esa misma carpeta les servirá a ellos para cumplir con las normas de blanqueo de dinero del BCRA. Organizado y planificado no es TANTO trabajo. Son 2 presentaciones al año. Es siempre la misma documentación, y la misma la disponemos previamente en cualquier pyme. Solo es saber guardarla cuando el contador la genera y presentarla al banco con tiempo antes que este la pida.

Pero ¿qué es esa carpeta de crédito?

Como todos sabemos, aunque siempre se nos olvide, los bancos no prestan su plata, sino la de los depositantes. Por eso no pueden prestar cuanto quieran a quien quieran. Deben cumplir con ciertos parámetros, requisitos y normas del BCRA y evaluar objetivamente a sus deudores, actuales y futuros.

Bueno, la carpeta de crédito, es la documentación que respalda esa evaluación crediticia. 

Una vez evaluados, los bancos pueden definir lo que se llama una “calificación crediticia” (o ¿cuánto valemos?) y eso definirá las líneas de crédito que nos asignarán.

Esas líneas pueden ser por ejemplo:

  • Cuanto podemos usar en descubierto
  • Cuanto en tarjeta de crédito
  • Cuanto para vender cheques
  • Cuanto para tomar préstamos (pueden ser cortos para aguinaldos,mercadería, sueldos o largos para inversiones en equipamiento por ej.)

Estas líneas ya quedarían de ese modo definidas para todo el año y por lo tanto es importante en ese momento “negociarlas” o por lo menos pedir lo que necesitamos y porque lo necesitamos.

A lo sumo pueden ser revisadas si existe una actualización semestral.

El que estemos calificados (o sea ya sabemos cuanto valemos para el banco) no quiere decir que lo usemos. Cada línea debe ser instrumentada (dada de alta) luego.

El tener esta calificación es importantísimo, pues de ese modo sabemos de antemano con cuánto contamos en caso de necesidad. Ya sea por postergaciones en las cobranzas, oportunidades de ventas a plazo, etc.

Ya no existe el viejo banco en el que uno iba a hablar con el gerente para que le autorice un descubierto o un préstamo, casi como un favor. Ya los gerentes no tienen ese poder. Y la otra verdad es que si yo me presento sin carpeta, porque lo necesito urgente, seguro va a tardar.

Hoy debemos trabajar planificadamente en todos los aspectos de gestión de nuestras PyMEs, y este tema es TAN importante como lo pueden ser otros.

NO LO DEJEMOS PARA ÚLTIMO MOMENTO.


Ya sabés la importancia de tener una calificación y una carpeta de crédito. Pero ¿cómo se hace?

Como ya te conté es sencillo, descargate un checklist con la documentación que necesitarás.