¿Qué hacer con mis pesos?

¿Qué hacer con mis pesos? Una de las preguntas que más se escucha en estos días.

Buscando la respuesta he leído distintos artículos, cada uno con una distinta inversión “salvadora”. La ganadora del mes. Por supuesto esto siempre a posteriori. Con el diario del lunes. Pero lo que pasó, no me asegura lo que pasará.

La verdad es que la respuesta es como las dietas. No es correcto copiar una misma dieta para todas las personas, sino que la misma debe ser personalizada, teniendo en cuenta una serie de factores. Hecha a medida, según las características de cada uno.

Con las inversiones es igual. Como le escuché decir a un economista

“La estrategia de inversión adecuada para cada uno, es la que lo deja dormir tranquilo de noche”.

Para ello hay algunos principios generales que conviene tener en cuenta:

  1. Destino del ahorro. Lo que uno invierte, son sus ahorros. Es decir, postergamos consumo actual para ser usado en el futuro. Entonces, en primer lugar saber para que ahorramos es fundamental. Ejemplos: comprar una casa, cambiar el auto, el estudio de mis hijos, comprar una maquinaria o equipamiento nuevo, pagar aguinaldos, etc. Es más, no es raro que coexistan distintos destinos.
  2. Horizonte de inversión. Cada destino marca un horizonte temporal, en el cual quisiera hacer uso de esa inversión. Es el momento en el que querré hacer ese consumo que postergo. Esto me ayudará a elegir distintos instrumentos de inversión con plazos adecuados.
  3. Objetivo. Por ejemplo: preservar valor, ganar, no perder etc. Nuevamente es importante el destino, pues me permite inferir su valor futuro y cómo va variando este con el tiempo. Por ejemplo si quería cambiar el auto, un plan de ahorro previo podría mantener mi valor actualizado, dado que si o si ajusta por el precio del auto. Un industrial puede acopiar materias primas. Un comerciante, puede comprar mercaderías. No siempre la inversión será en moneda.
  4. Perfil del cliente. Aquí entran en juego aspectos subjetivos, como ser los hábitos del inversor, y su temperamento. Es el componente clave del “poder dormir tranquilos”. ¿Cuanta propensión o aversión al riesgo tiene?. ¿Le gusta arriesgar con tal de ganar, o por el contrario, prefiere resignar posible rentabilidad con tal de estar más seguro? (digo posible rentabilidad, ya que más riesgo no asegura más ganancia – por ello se llama riesgo). ¿Qué grado de seguimiento le gusta hacer de su inversión? ¿Estarle encima a diario, o hacer revisiones periódicas?
  5. Diversificación. O el viejo dicho de “no poner todos los huevos en la misma canasta”. La diversificación siempre reduce los riesgos. Si llegara a perder con algún instrumento, esto afectará parcialmente a nuestro capital, y no al total de los ahorros.

Diversificación incluye:

  • Diversificar monedas
  • Diversificar proveedores
  • Diversificar calidades
  • No operar con un solo banco
  • No operar solo con bancos. Por ejemplo hoy dispongo de otras alternativas, como puede ser canalizar una parte en el mercado de capitales (bolsa)
  • Algunos instrumentos (por ejemplo fondos comunes de inversión) pueden de por sí, ser diversificados.
Resumiendo, ya se trate de de una PyME, o de ahorros personales o familiares, uno debería analizar o repasar estos puntos que he detallado a modo de ejemplo y tenerlos en cuenta al momento de armar su estrategia personalizada de inversión.

De este modo “dormiré tranquilo” y resguardaré mi capital, alineandolo con mis objetivos.

Como siempre, requiere:

  • Pensar
  • planificar
  • controlar, evaluar y corregir

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