Juguemos al fútbol

Imagínense un equipo de fútbol (de 11) en el cual:
  • Sólo 4 jugadores sepan realmente lo que quieren conseguir en el partido.
  • Sólo 2 están entusiasmados con su equipo.
  • Sólo 2 entienden que sus objetivos personales están alineados con los objetivos del equipo.
  • Sólo 6 salen a jugar conformes con el trabajo realizado durante la semana en los entrenamientos.
  • Sólo 2 sienten confianza en sus compañeros y en el técnico.
  • 1 solo cree que la hinchada considera que el resultado depende de él.
  • Sólo 2 confían en la estrategia del técnico.

Y para colmo, sólo 4 salen a jugar libremente, para rendir al máximo. Los otros 7 salen cargados con mochilas con piedras.

Se me ocurre ahora una más. Por lo menos 9 están más preocupados en que opina el resto del equipo de ellos que en jugar.

Realmente ¿alguien puede imaginar un equipo así?

Si existiera ¿tiene alguna chance de ganar, o tan siquiera empatar un partido?

¡ES IMPOSIBLE!

Bueno, sin embargo eso es lo que ocurre laboralmente en muchas empresas.

  • los empleados no saben cuales son los objetivos y planes de la empresa.
  • muchos no entienden cómo esos objetivos se pueden alinear con sus objetivos personales.
  • no tienen confianza en los directivos de la empresa.
  • sienten que los directivos no confían en ellos (sin una supervisión estrecha).
  • Todos sienten que trabajan demasiado, pero paradójicamente muy pocos sienten que dan el 100 % de su potencial. O que no se  les permite expresar su creatividad, innovación, opinión o aportar su impronta.
  • No confían en el equipo.
  • No sienten que el “hacer la diferencia” esté en sus manos.
  • Muchas veces no logran ver con claridad la relación entre su trabajo y la satisfacción final de su cliente.

En términos generales hoy se habla de engagement. En criollo, estar “enganchados”, o tener puesta la camiseta. 

  • Un 16 % aproximadamente, se siente “realmente enganchado” con su trabajo.
  • Un 65 % no se siente “enganchado”
  • Queda un 19 % que se encuentra “voluntariamente desenganchado”, o tira para el lado contrario a propósito.

No estoy seguro de la precisión de estos estudios o estadísticas, he visto como se hacen y cómo se usan para pintar distintas realidades.

Pero si estoy seguro que he visto todos estos comportamientos en las empresas. 

Me parece muy interesante el concepto en sí mismo y lo fuerte que puede resultar su análisis y aplicación en una pyme, en un equipo realmente cercano, compacto, chico, que interactúa permanentemente entre sí.

Lo que tengo claro es que estas realidades no se modifican con FE, sino con trabajo. Muchos de estos problemas los podemos atacar inconscientemente, es lo que llamamos, estilos de liderazgo. 

Pero lo útil es saber que podemos y debemos tomarlos en cuenta en nuestro modelo de gestión pyme. No para una encuesta, sino para crear un ambiente en el que podamos trabajar contentos. Es increíble cómo ello impacta automáticamente generando mejores resultados, del mejor modo.

Fijate cómo estás dirigiendo tu equipo. 

Los jugadores ¿están enganchados?

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