¿Dónde estás parado?

La seguimos peleando. Esto no quiere decir que lo que sigue es fácil. Tampoco quiere decir que el haber sobrevivido al año del Covid 19 , demuestre que somos indestructibles. Todo lo contrario. Sobrevivimos, pero pagamos un precio ¿sabés cuánto?

En general cualquier empresario con el que charlo, conoce al detalle sus procesos de producción, o los secretos del servicio que presta, o las características del producto que vende.

Lo que no siempre tienen en claro, es donde están parados económica y financieramente. Ese suele ser su talón de Aquiles. Su punto flojo.

Son expertos en su rama de la actividad, pero no lo son en la gestión empresarial. Y ello es lógico. Gracias a sus conocimientos y habilidades, crecieron como emprendedores. Luego crearon una PyME, y a medida que la misma creció, las habilidades necesarias para gestionarla cambiaron.

Cuando hablamos de equipos, dijimos que pasamos de emprendedores, a líderes, y luego a líder de líderes, y que cada etapa requiere distintas habilidades.

Lo mismo ocurre con la dirección de la empresa. De a poco pasamos de ser emprendedor (vendedor – ingeniero – profesional etc.) a gerente de una empresa (gerente de RRHH – gte de producción – gte de ventas – gte de administración y gte. financiero)

Nuevamente requerimos de un cambio de CHIP (o varios chips). Varios cambios de habilidades juntos. Y cada cambio que demoramos, es un punto de fricción que genera calor. ¿Qué quiere decir esto? Pérdida de energía, suma de trabajo, más estrés y todo para iguales resultados.

Para esto necesitamos la actitud adecuada, lo cual no siempre es sencillo y  lineal. ¿Cómo no tendríamos la actitud adecuada si se trata de hacer crecer nuestra propia empresa? Bueno, muchas veces, todas estas nuevas tareas pueden NO gustarnos. O resultarnos difíciles, o tan solo nuevas. Ya ello es un factor importante de estrés. El ser humano tiende por naturaleza a evitar las tareas estresantes.

Lo importante es hacer un análisis correcto de dónde estamos parados:

  1. Ver que tareas nos gustan y suman valor a nuestra empresa, para no descuidarlas. Especialmente si las sabés hacer bien y permitieron que tu empresa crezca.
  2. Que tareas no nos gustan, pero son importantes.

Estas segundas, muchas veces nos quitan tiempo por lo cual dejamos de hacer las primeras, y la empresa deja de crecer. Encima, como dije nos cargan de estrés y no nos gustan. Son las responsables de que cada vez trabajemos más por menos, y con mayor desgaste.

En el extremo te convierten en un autoempleado, haciendo un trabajo que ya no te apasiona. 

Hay un sólo modo de escapar de esta trampa. Por un lado retomar las tareas que hacen crecer a tu empresa, y por otro delegar estas tareas que te quitan tiempo. Pero asumiendo que se trata de tareas importantes hay que hacer la delegación de las mismas correctamente.

Ya lo hablaremos… 

Ahora es momento tomarme unos mates.

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